Pular para o conteúdo principal

Postagens

Mostrando postagens de Janeiro, 2015

A árvore que atende pedidos

Nossa repórter conheceu a lendária figueira da Casa do Sol, de Hilda Hilst, cultuada por escritores e artistas plásticos em busca do “espírito da coisa” ( Matéria do site Clichetes ) A vida era uma festa para a jovem Hilda Hilst. A filha de ricos fazendeiros do café “era bonita e ainda escreve”, diziam os amigos de Oswald de Andrade. Nos anos 1950, sua beleza e inteligência chamaram a atenção de Carlos Drummond de Andrade e Vinícius de Moraes, que a pediu em casamento. A poeta viajou pela Europa e morou em Paris. Em São Paulo, frequentava festas da alta sociedade e podia ser vista rodando num mercedes prateado, sempre cercada por homens bonitos. Era um espírito independente e em ebulição. Até que um dia, depois de ler o livro  Carta a El Greco , de Nikos Kazantzakis, decidiu se afastar da vida agitada para dedicar-se a escrita. O escritor grego diz que para entender o humano, o isolamento era necessário. Hilda queria pensar “no que era real e urgente”. Foi então que

Colinas como elefantes blancos

Ernest Hemingway (1899-1961) Colinas como elefantes blancos         Del otro lado  del valle del Ebro, las colinas eran largas y blancas. De este lado no había sombra ni árboles y la estación se alzaba al rayo del sol, entre dos líneas de rieles. Junto a la pared de la estación caía la sombra tibia del edificio y una cortina de cuentas de bambú colgaba en el vano de la puerta del bar, para que no entraran las moscas. El  norte americano y la muchacha que iba con él tomaron asiento  en  una mesa a la sombra, fuera del edificio. Hacía mucho calor y el expreso de Barcelona llegaría en cuarenta minutos. Se detenía dos minutos en este entronque y luego seguía hacia Madrid.       —¿Qué tomamos? —preguntó la muchacha. Se había quitado el sombrero y lo había puesto sobre la mesa.       —Hace calor —dijo el hombre.       —Tomemos cerveza.       —Dos cervezas —dijo el hombre hacia la cortina.       —¿Grandes? —preguntó una mujer desde el umbral.       —Sí. Dos grandes.       La mujer trajo

Caixa do Correio # 01

1) -   Por uma educação romântica - Rubem Alves 2) -  Rútilos - Hilda Hilst 3) -  Baladas - Hilda Hilst 4) - Cartas de um sedutor - Hilda Hilst 5) - Mrs Dalloway - Viriginia Woof. ( Estojo autêntica )  3º lugar na categoria Tradução - Jabuti 2013. Estojo - Mrs Dalloway Para começar, a  Mrs Dalloway  da Autêntica vem em dose dupla: dois volumes acondicionados num belíssimo estojo. Um dos volumes é o romance propriamente dito. O outro é uma espécie de livro de anotações ou de apontamentos a que demos o título  O diário de Mrs Dalloway . Com desenhos de Mayra Martins Redin e frases selecionadas de Virginia Woolf sobre a leitura e a escrita, entre outros temas, o volume funciona como uma agenda muito especial, com quatro tipos de páginas para anotações: pautadas, quadriculadas, divididas em quadrantes e inteiramente brancas. Os volumes são apresentados em capa dura com papel especial que remete às antigas encadernações de tecido, com letras em baixo relevo br

Mario Benedetti | La Culpa Es De Uno

Mario Benedetti / La culpa es de uno. Quiza fue una hecatombe de esperanzas un derrumbe de algún modo previsto ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido. Todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir y por cierto me vieron. Hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos contigo hasta aquí había apostado a inventar la verdad pero vos encontraste la manera una manera tierna y a la vez implacable de desahuciar mi amor. Con un solo pronostico lo quitaste de los suburbios de tu vida posible lo envolviste en nostalgias lo cargaste por cuadras y cuadras y despacito sin que el aire nocturno lo advirtiera ahí nomas lo dejaste a solas con su suerte que no es mucha. Creo que tenes razón la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo. Hace mucho muchisímo que yo no me enfrentaba como anoche al espejo y fue implacable como vos mas no fue tierno. Ahora estoy solo francamente solo, siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado, antes de regresar a mis lóbr

Mario Benedetti ya tiene su plaza

El poeta uruguayo vivió en Madrid ante el parque que llevará su nombre. Aquí, en el número 7 de la calle de Ramos Carrión, en la portería, una tarjeta sigue diciendo en el buzón que aquí vive Mario Benedetti. Benedetti murió en mayo del año 2009 en Uruguay, su país, del que los militares lo echaron a culatazos morales en la época más terrible de su vida. Esta casa fue el domicilio de uno de sus destierros, que España, entre otros países, convirtió en una estancia que él recordaría siempre con gratitud. Ahora Benedetti no está; están sus libros de poemas, y ahí, en esta calle, sigue estando la memoria diluida del poeta. Y pronto estará, por decisión del municipio que le acogió, la plaza de Mario Benedetti. En el corazón mismo de Prosperidad.       La ciudad lo acogió toda una década, durante uno de sus destierros "Cuando la gente es educada deja un  r ecuerdo  hermoso", afirma su portera La casa era humilde, las costumbres eran modestas Cuando reg